miércoles, 7 de septiembre de 2011

Seis días y un destino: la tumba de Antonio Machado, por Rafa Lorenzo





Por Rafa Lorenzo

Seis días he estado rodando por media España y por los Pirineos orientales del país galo. El destino principal era visitar la tumba de Antonio Machado; a la vez del recreo fundamental, para estirar las piernas por esos mundos de Dios y alejar momentáneamente el arte y el oficio que me sustrae y me mantiene.

Día 1, Zaragoza, Plaza del Pilar, cae pesada la tarde como la bola del mundo que me topo y que aprovecho para retratarme en la alegoría final de ser un "zampabollos" hercúleo al que en las antípodas de su pose una niña espontánea le da la réplica y el verdadero contenido del mensaje fotográfico. ¿Alguien quiere ponerle título?


Día 2, Roses (Girona) playa mediterránea de la Costa Brava, mar cálida y serena en la línea que abruma los cantiles fronterizos del idioma y la pluralidad sin tasas.


Día 3, Girona, jornada sabatina, mañana despejada y madrugadora que permite una visión tranquila de la última ciudad "vella" que preside una provincia laureada por el mare nostrum, compro algún libro usado en el mercadillo semanal, mientras paseo la mirada por los muros sólidos, plantados por romanos y cristianos milenarios. 


Día 4, Collioure (sur de Francia). Subir el empinado "costazo" que atraviesa el Pirineo Oriental se hace duro y penoso con la tormenta copiosa que acompaña el vaivén insuficiente del limpiaparabrisas. La lluvia impertinente no impide que acudan cientos de vehículos que colapsan las entradas de esta pequeña village sur mer. No encuentro aparcamiento a pesar de dar mil vueltas por todo el callejero, he de salir de la población y dirigirme a reposar un cierto tiempo a otra localidad vecina, mientras aclara el cielo y despierta el sol veraniego tintando de azul celeste las depresiones pirenaicas que sucumben hacia el mar azul. Por fin al comenzar la tarde Collioure se ha ahuecado, aunque hubiera que esperar cien días con sus noches, no me marcharía sin rendir mi acervo al magistral maestro de los campos de Soria y de Castilla, de la guitarra andaluza, del romance herrumbre de aquellos fratricidas de Alvargonzález. Lecho de piedra antigua custodian los cuatro abetos, cobertores de cemento, mantel de agradecidas frases, memoria y anhelo, silencio encogido a pesar del camposanto en medio de una ciudad despierta a todas horas. Antonio Machado duerme abrazado a su madre con el alojo obligado en tierra que no es su España, amable tierra de acogimiento, destino final, incierto, que aquellos entes rebeldes le fraguaron, como a tantos, en eterna pesadilla.




De un seto que merodea otros mausoleos, corté una rama de florecillas blancas que deposité sobre la cuna de tanta filantropía. Y me sentí satisfecho, rindiendo así mi humilde agradecimiento por tanta sabiduría, por tanta universal poética, al más grande maestro del que tanto aún nos queda por aprender, al que tanto le debemos. Luego al caer la tarde, en Cadaques, de regreso a la morada provisional de la marina catalana, contemplo las casas blancas que se agolpan en cuclillas al pie de una torre esbelta, alondra de la rosa de los vientos; dando la espalda al remanso de la playa, una estatua bronceada, resalta y eterniza a su vecino mas sublime, el genial Salvador Dalí, señala impertérrito el punto intangible de su quijótica postura y su sancha empatía.


Día 5, En Logroño, de regreso a las raíces, reparto el recorrido que me resta en dos mitades, para que Asturias me quede justo al llegar, que es hoy cuando esto escribo, en vísperas de la fiesta mayor de esta Comunidad. Tarde soleada y futbolera en la capital riojana ayer, solidaridad completa con quienes en toda España queremos un concordato popular para cambiar algún que otro sentido más sensato y consensuado en el libro magno que dicta y da norma a nuestros destinos ciudadanos elementales. Me pilla de improviso, paseando, pero no me retraigo a ser una vez más, el payaso de las bofetadas, que decia otro repúblico de los versos, León Felipe, y me sumo a esa corriente con la que me siento identificado, aquí en Logroño ahora, como allí en Madrid, en Barcelola, Sevilla... o en mi Asturias del alma si así estuviera.


Día 6, al llegar, me encuentro con la grata noticia de Radio Nacional de España (RNE) de que este domingo 11 emitirán el programa que grabamos hace unas fechas en Bustellán y Navelgas, sobre los Vaqueiros de Alzada, para "En primera persona", que dirige Sandra Camps, de 7 a 8 de la mañana, pero de eso ya hablaremos en otro momento, más largo y tendido.



En Lleida. Bienvenido Mr. Marshall

En Jaca, antigua fortaleza.

Teatro Olimpia de Huesca

miércoles, 31 de agosto de 2011

Mamá yo quiero ser, de Simón Hernández Aguado. Recita Joaquín De la Buelga


Mama yo quiero ser:

Torero con bombillas de alquiler,
cazador de hormigas sin contrato,
la espera de la cola del paro,
la sota de espadas en medio de un
orgasmo.

La religión de la ruleta rusa,
el cigarro encendido de mi musa,
la tertulia amante del último vaso,
prostituta de convento sin pecado.

La vecina que no me saluda,
la bienvenida de los desenamorados,
el calcetín de una pulga ocupa
en los pelos de Juan Carlos.

Un borracho catador de vinos,
el amante cura de mi tía Manuela,
un rey en busca y captura por la viruela,
el perro de un escritor de novelas.

El ojito derecho de una margarita,
la pluma olvidada por el olvido,
la maleta de un viaje a la nada,
la sonrisa de una muñeca sin amigos.

La brújula rota de los vicios,
un busca tesoros más pobre que rico,
el capón de una madre
ante la huelga de hambre de su hijo.

Mama yo quiero ser,
el niño de tus ojitos.

(C) Simón Hernández Aguado
Voz: Joaquín De la Buelga
La Caravana del Verso
Música: Nightnoise
Grabación: Estudios La Nozal- Llanera (Principado de Asturias)
Realización video: MGE
Productor: Juan Taboada
MMXI


Foto: www.poetasandaluces.com
Simón Hernández Aguado. El 14 de diciembre de 1991 nace Simón Hernández Aguado, en Carboneras (Almería),hijo de Simón Hernández y Rosa María Aguado. Entre espuma de mar y suspiros de campos se cría el joven poeta en su pueblo de tradición marinera.
Inicia sus estudios en el colegio que por nombre lleva al gran poeta granadino “Federico Garcia Lorca”. Sus primeros versos fluían en sus cuadernos a cuadros a los 10 años, gran culpa de esto tuvo su maestra de primaria María del Carmen. En el instituto de su pueblo que lleva el nombre del escritor Juan Goytisolo realizo sus estudios de secundaría donde fluye con gran fuerza el amor a la poesía, la dedicación plena a su estampa renacida tras unos años por su profesor de lengua Miguel Galindo, que le abrió las puertas al alma de la poesía y de los cantautores que lo llevan a escuchar los versos en la boca de los grandes maestros, entre ellos destacando al gran Paco Ibáñez.
Tras sus estudios de secundaria, inicia sus estudios en la universidad de Almería estudiando la carrera de ADE. Pero en 2010 cambia de rumbo y por gran amor a la tierra de su madre cambia de rumbo y sigue sus estudios en Cartagena, donde su poesía florece pareciendo estar siempre en primavera.

Información tomada de www.poetasandaluces.com

miércoles, 24 de agosto de 2011

Borges 112: Elegía del recuerdo imposible


Qué no daría yo por la memoria
de una calle de tierra con tapias bajas
y de un alto jinete llenando el alba
(largo y raído el poncho)
en uno de los días de la llanura,
en un día sin fecha.
Qué no daría yo por la memoria
de mi madre mirando la mañana
en la estancia de Santa Irene,
sin saber que su nombre iba a ser Borges.
Qué no daría yo por la memoria
de haber combatido en Cepeda
y de haber visto a Estanislao del Campo
saludando la primer bala
con la alegría del coraje.
Qué no daría yo por la memoria
de un portón de quinta secreta
que mi padre empujaba cada noche
antes de perderse en el sueño
y que empujó por última vez
el 14 de febrero del 38.
Qué no daría yo por la memoria
de las barcas de Hengist,
zarpando de la arena de Dinamarca
para debelar una isla
que aún no era Inglaterra.
Qué no daría yo por la memoria
(la tuve y la he perdido)
de una tela de oro de Turner,
vasta como la música.
Qué no daría yo por la memoria
de haber oído a Sócrates
que, en la tarde la cicuta,
examinó serenamente el problema
de la inmortalidad,
alternando los mitos y las razones
mientras la muerte azul iba subiendo
desde los pies ya fríos.
Qué no daría yo por la memoria
de que me hubieras dicho que me querías
y de no haber dormido hasta la aurora,
desgarrado y feliz.



(C) Jorge Luis Borges
La moneda de hierro (1976)
Voz: María García Esperón
Música: L. Einaudi
24 de agosto de 2011

martes, 23 de agosto de 2011

Cuando algo empieza-Termina algo, de Enrique Pérez Díaz y María García Esperón


María García Esperón
 Cuando algo empieza
 llueven estrellas
 el sol calienta
 un poco más.

 Y los olores
 nos llegan nuevos
 como acabados
 de despertar.

 Somos los mismos
 ¡y tan distintos!
 nos emociona
 hasta caminar.

 Cuando algo empieza
 pules las horas
 la luna envuelves
 con celofán.

 Y en la ventana
 de tu mañana
 un sueño asoma
 tras el cristal.

 Todo es tan nuevo
 y tan brillante
 que no quisieras
 verlo acabar.

 Cuando algo empieza
 no te detengas:
 abre las alas
 echa a volar.



Enrique Pérez Díaz
Termina algo
y pareciera
que todo el mundo
se va a acabar.

Pasan las horas,
extrañas tanto,
aquello que antes
lograste amar.

Eres el mismo,
bailan tus sueños,
no te resignas
al despertar...

Respiras humo,
quizás ausencia,
sonríes triste
a tu despertar...

En sueño queda
lo que fue aurora,
en esperanza,
confín, jamás...

Y en la ventana
de tu mañana,
vas los recuerdos
a dibujar...

Ahí sigue el mundo,
tú tan ajeno,
ahí va la vida,
cual si fuera igual...




Cuando Algo Empieza-Termina Algo, de Enrique Pérez Díaz y María García Esperón

jueves, 18 de agosto de 2011

miércoles, 17 de agosto de 2011

Helier Batista: Entre las dos orillas, por Jorge Luis Peña Reyes


HELIER BATISTA
Entre las dos orillas

Por: Jorge Luis Peña Reyes

A los quince años yo dibujaba como Miguel Ángel; he tardado cuarenta años en aprender a dibujar como   un  niño.
 Pablo Picasso.

Me pregunto cómo la hojarasca de  las dos  orillas puede  silenciar la  mano consagrada de Helier Batista Hernández. (Puerto Padre, 1977)

Aunque pueden contarse  varias series que definen sus etapas creativas, me inquieta un grupo considerable de obras dominadas por los códigos infantiles sin que el término se confunda con facilismo o lo naif. Tal vez es aquí donde más trabajo conceptual o al menos sedimentación académica existe, en la que Helier se encuentra con el niño que es, mientras mancha de acrílicos  esos paisajes continentes de un profundo conocimiento del color y un sinnúmero de técnicas y corrientes plásticas.


Con sobrado dominio del dibujo, Helier acumula más de ocho trabajos de ilustración con especial inclinación hacia libros de poesía tanto para adultos como para niños. Él sabe aprovechar esa posibilidad de reproducir su obra  miles de veces, por eso  pone su empeño en que los trabajos de ilustración no sean menores  que aquellos expuestos en varias  galerías cubanas.

Soy testigo de que cada acercamiento de Helier a la obra literaria es una reinterpretación que lejos de limitar o reproducir el   texto, lo extiende a zonas insondables de lo sugestivo y polisémico como conviene a la poesía de buena factura.
Un espíritu inquieto le revolotea dentro y lo obliga a trabajar sin hacer concesiones. Le exige que cada casa  sea más que su forma básica o que los árboles nos remitan a esos esbozos infantiles que empiezan a iluminarse con trazos aquí y allá sin más  orden establecido  del que impone  colores y facturas.
No siquiera Miami, esa tierra apócrifa cubana, le borra sus sueños de artista. Gesta proyectos que le tienen muy ocupado. Ya ofrece un mural pictórico en la escuela de su hijo  o expone con esa fuerza poética de quien le urge no disolverse entre el bagazo ornamental que sobreabunda.
Son los barcos desde adentro: a grafito,  pincel o sobre el celuloide, útiles para encarar la distancia entre las familias de una y otra orilla, pero bien pudieron ser los zapatos o las siluetas de su abandono en cualquier arena cubana para referirse al éxodo que tanta sal  pone ante nosotros.
Por eso el poeta Frank Castell dice: Los barcos son ciudades que se marchan…


Duele distanciarse de un amigo que es un artista pleno y que por estrecheces políticas no pueda contarse entre los creadores cubanos que viven en cualquier parte y bajo cualquier bandera con vínculo de   las instituciones de la tierra que le vio nacer. Aun así, sigue Helier  con esa lealtad del cubano de  a pie. Me consta que Helier no dejará de ser el artista que en mi país arribaba el tren lechero para respirar el ambiente de los ferrocarriles y la espera; y hacer luego  sus propias  imágenes, como si un cronista se propusiera semejante ejercicio. Ver sus habitaciones cada vez más estrechas debido a su  tenacidad creativa me convence de su éxito, de su búsqueda.

Lejano está quizás el día del reconocimiento, la oportunidad  de vivir de su vocación, y no continuar como un rudo vigilante de cargas en  cualquier almacén de la Florida. Bien sabe él que las orillas también son extremos y que los hombres difícilmente encuentran el punto meridiano de la felicidad.
Mientras tanto, no hay descanso, tampoco  sombras de derrota.  En Helier Batista  su trabajo es su idioma y no la pretensión necesaria de asumir ahora el lenguaje de la opuesta orilla que le vio nacer…  

sábado, 13 de agosto de 2011

Copo de Algodón: Espectáculo musical y literario


Valentina Ortiz y su grupo en la explanada del monumentoa la Revolución, en el marco de la Feria de los colores, olores y sabores de la Ciudad de México organizada por la SEDEREC y el gobierno del DF. Presenta Ediciones El Naranjo este espectáculo literario musical basado en la novela de María García Esperón.


 
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